Matanzas y Francia, más que intercambio cultural

Francoise Cochaud , Consejera de Acción Cultural de la embajada de Francia y Edoard Mornaud, Director de La Alianza Francesa en La Habana.

Cada día se acerca más el ansiado 325 y Matanzas se prepara para recibirlo más renovada que nunca, la restauración de varias instituciones de alto valor cultural como el teatro Sauto y el Hotel Louvre constituyen algunas de las actividades del amplio programa, auspiciado por la Oficina del Historiador.

Ante tal contexto todos aquellos que llevan en su sentir a la Atenas de Cuba y adoptan la matanceridad como una forma de vida, dedican su tiempo a la creación de nuevos proyectos e ideas, para hacer de esta ciudad un paraíso, no solo a quienes llegan del otro lado del mar, sino a los que pasean sus calles y respiran su cultura diariamente.

Entre estos devotos a la ciudad de los puentes figura el profesor Armando Castañeda Lozano, quien lidera el Proyecto Memoria Francesa en Matanzas que tiene su génesis en la Universidad de la provincia.

El proyecto pretende alentar el desarrollo de la actividad turística a través de la realización de actividades, eventos y conmemoraciones en la ciudad como la enseñanza del idioma francés y la investigación, intercambio que puede ser de provechoso aporte al patrimonio cultural, mediante la gestión del mismo.

Aunque el plan es algo ambicioso y se encuentra en estado incipiente, su implementación impulsará las formas productivas y de servicios basadas en el legado francés aplicable a la pequeña industria local y de confecciones, así como la estimulación de futuras inversiones.

Lo cierto es que Matanzas cuenta con una posición geográfica envidiable, valores naturales, históricos, culturales y patrimoniales trascendentales, que la convierten en una ciudad con potencial para ser punto turístico estratégico, lo cual sería muy beneficioso para la economía, no solo de la urbe yumurina sino de todo el país.

El profesor Raúl Ruiz expresó alguna vez: “releer la historia de Matanzas, repasar sus anales es topar en cada página con la huella francesa, raíz constitutiva de la matanceridad”, y es que son disímiles las huellas del país francófono con las que muchos matanceros convergen, pero desconocen.

A finales del siglo XVIII Matanzas ocupaba un lugar destacado en la isla en el orden económico-social, signado por la esclavitud de plantación y esta posición propició que sucesivas oleadas de inmigrantes vinieran a hacer su aporte.

Estos franceses llegaron como consecuencia de la Revolución de Haití, algunos conservaban aún restos de sus fortunas mientras que otros estaban completamente arruinados, pero más allá de sus situaciones económicas participaron en el desarrollo de cafetales, cañaverales e ingenios, donde aportaron mano de obra, conocimiento y técnica.

Ellos fomentaron la creación de las primeras academias privadas y la enseñanza de los rudimentos de las Bellas Artes, alimentaron el violín de José White, iniciaron en el canto lírico a Úrsula Deville y marcaron de modo inquebrantable la arquitectura matancera de la mano de Dubrocq Lesseps y Jules Sagebien.

De la esencia de una ciudad afrancesada se preserva entre otras cosas la farmacia francesa del doctor Ernest Troilet Lelievre, la mejor conservada de su tipo en el mundo, allí se guardan los frascos y recetas originales creadas por Troilet dos siglos atrás.

Es inevitable ignorar el legado francés en Matanzas, y la creación del proyecto a la memoria francesa es el camino a seguir para rescatarlo y cultivarlo.

Francoise Cochaud , Consejera de Acción Cultural de la embajada de Francia y Edoard Mornaud, Director de La Alianza Francesa en La Habana visitaron la Universidad de Matanzas para dar un primer paso a la implementación del programa sociocultural.

Tal como remarcó Francoise en su visita es importante también emprender convenios de colaboración entre las universidades de su país y la ciudad. Según la diplomática, estas intenciones no se deben quedar en las palabras sino en las acciones continuas de colaboración.

La posibilidad de abrir una sede de la Alianza francesa en la Atenas de Cuba, afirmó su director que el proceso puede ser largo y difícil, aun así, se intentará. Lo cierto es que, para empezar un camino, basta con echar a andar.

Catherine Abreu Acosta—Yereisy Hernández González

Fotos: Catherine Abreu Acosta

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